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En nuestro próximo evento  en vivo del 11 de Agosto lleváremos a ustedes la clase trabajadora un pequeño resumen de algunas normas laborales que han regulado grandes vacíos que se tenían en nuestra normatividades y que se habían evidenciado a partir de los retos a los que nos hemos visto avocados en estos nuevos tiempos de la era tecnológica.

Recuerden que resolveremos en vivo sus inquietudes.


Los esperamos!

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!LAS PARTES NO TIENEN PLENA LIBERTAD PARA DEFINIR LO QUE ES O NO FACTOR SALARIAL!


Mediante sentencia con Radicación 63711, (SL 172 de 2019) del 22 de enero de 2019, con ponencia del doctor SANTANDER RAFAEL BRITO, la Sala Laboral de la Corte, reitera su posición en cuanto a la facultad que tienen las partes para definir qué factores no son salario para efecto de liquidar las prestaciones sociales y los aportes a la seguridad social, resaltando que dicha facultad no es absoluta.

Recordemos que el artículo 127 del C.S.T indica qué es salario y el 128 qué no lo es. Normas que fueron modificadas por la ley 50 de 1990 señalando que “no constituye salario las sumas que ocasionalmente y por mera liberalidad recibe el trabajador del empleador, como primas, bonificaciones o gratificaciones ocasionales, participación de utilidades, excedente de las empresas de economía solidaria y lo que recibe en dinero o en especie no para su beneficio, ni para enriquecer su patrimonio, sino para desempeñar a cabalidad sus funciones, como gastos de representación, medios de transporte, elementos de trabajo y otros semejantes. Tampoco las prestaciones sociales de que tratan los títulos VIII y IX, ni los beneficios o auxilios habituales u ocasionales acordados convencional o contractualmente u otorgados en forma extralegal por el empleador, cuando las partes hayan dispuesto expresamente que no constituyen salario en dinero o en especie, tales como la alimentación, habitación o vestuario, las primas extralegales, de vacaciones, de servicios o de navidad.

La parte resaltada es la que ha dado lugar a muchos conflictos, pues algunos empleadores han considerado que esta facultad es absoluta, que no tiene límites y excluyen de la base salarial factores que contraprestan directamente el servicio y que no son similares a los que enlistó la norma. En el caso concreto, el empleador estableció un plan general de beneficios aceptado por los trabajadores en el que se consignaba que dichos beneficios no eran factor salarial, tanto el juzgado como el Tribunal condenaron al empleador, no solo al pago de los reajustes solicitados sino al pago de la indemnización moratoria consagrada en el artículo 65 del C.S.T. equivalente a un día de salario por cada día de retardo.

Al estudiar la demanda de Casación la Corte hizo las siguientes reflexiones:

:

“…el Colegiado profirió su sentencia no solo bajo la égida de las normas legales pertinentes (art. 127 y 128 del Código Sustantivo de Trabajo); también, a la luz de los principios constitucionales consagrados en el artículo 53 de la Carta Superior que por disposición directa remite a su vez al Convenio 95 de la OIT aprobado mediante la Ley 54 de 1962, ratificado por el Gobierno colombiano el 7 de junio de 1963 y cuyo texto enseña:


“El término salario significa la remuneración o ganancia, sea cual fuere su denominación o método de cálculo, siempre que pueda evaluarse en efectivo, fijada por acuerdo o por la legislación nacional, y debida por un empleador a un trabajador en virtud de un contrato de trabajo, escrito o verbal, por el trabajo que éste último haya efectuado o deba efectuar o por servicios que haya prestado o deba prestar”


Es decir, como bien lo entendió el juez de alzada, si bien las partes tienen la facultad para acordar que determinada suma no tenga incidencia salarial, esa facultad no es absoluta, tal y como también lo ha enseñado la jurisprudencia constitucional


Esto quiere decir que para efectos del significado que en nuestro ordenamiento ha de tener la voz salario y, sobre todo, para la protección judicial del derecho a su pago cumplido, deben integrarse todas las sumas que sean generadas en virtud de la labor desarrollada por el trabajador, sin importar las modalidades o denominaciones que puedan asignarles la ley o las partes contratantes. Así, no sólo se hace referencia a la cifra quincenal o mensual percibida por el empleado -sentido restringido y común del vocablo-, sino a todas las cantidades que por concepto de primas, vacaciones, cesantías, horas extras -entre otras denominaciones-, tienen origen en la relación laboral y constituyen remuneración o contraprestación por la labor realizada o el servicio prestado.


Las razones para adoptar una noción de salario expresada en estos términos, no sólo se encuentran en la ya referida necesidad de integración de los diferentes órdenes normativos que conforman el bloque de constitucionalidad, sino que son el reflejo de una concepción garantista de los derechos fundamentales, que en materia laboral constituye uno de los pilares esenciales del Estado Social de Derecho [...].


“Con todo, en atención a los términos con los que se redactó el artículo 15 de la Ley 50 de 1990, que modificó el 128 del CST, es claro que la posibilidad de disponer que ciertos beneficios o auxilios extra legales, no se incluyan en la liquidación de créditos laborales, no es absoluta, sino que encuentra límites en los fines y eventos, que a título enunciativo, se hacen en la norma, así como en situaciones análogas, circunstancia esta, que permite concluir, que la razón no está de lado de la recurrente, cuando sostiene que se dejó sin efectos la posibilidad para establecer, de forma libre, aquello no constitutivo de salario.


En efecto, en la sentencia de casación CSJ SL, 10 dic. 1998, rad. 11310, se anotó:


Una de las disposiciones que mayor flexibilidad otorgó a las relaciones laborales la encama el artículo 15 de la Ley 50 de 1990 que otorga a las partes unidas en un contrato de trabajo la facultad de determinar, que ciertos beneficios o auxilios extra legales que devengue el trabajador no se incluyan en el cómputo de liquidación de prestaciones sociales. Naturalmente ello no comporta que se permita desnaturalizar el carácter salarial de beneficios que por ley claramente tienen tal connotación, pues dicha estipulación no consagra una libertad absoluta sino limitada a los fines y eventos previstos por vía de ejemplo en la norma y a aquellos que configuren situaciones análogas (negrillas de la Sala).”


La conclusión es clara, la facultad a que hacemos referencia no es absoluta, y un acuerdo que excluya factores que no se ajusten a lo señalado por la corte, como son los que contraprestan directamente el servicio, se entiende ineficaz y por tanto, se puede aspirar al reajuste respectivo y a la sanción moratoria conocida popularmente como “brazos caídos”


BALLESTEROS ABOGADOS ASOCIADOS

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